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¡Venga tu Reino!

 

DISCERNIMIENTO II

 

Hemos dicho que Dios se comunica a través de nuestros pensamientos y sentimientos. Pero sabemos por la experiencia que un pensamiento y/o un sentimiento pueden venir o de nuestro mundo interior, o del mundo que nos rodea, del maligno o del Espíritu Santo. Se impone por lo tanto la capacidad de discernir,  donde el criterio último es

«qué a realizar mi fin último»: «alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor» (eess 23).

Son de Dios los pensamientos y sentimientos que nos acercan a este fin y son del espíritu del enemigo los que nos alejan o impiden llegar a este fin, es decir, los pensamientos y/o sentimientos que me lleven a acoger la salvación que Dios me da en Cristo esos son los que debo acoger. No basta con tener ideas o sentimientos basados en el Evangelio, lo importante es discernir a cuáles dedicar mi vida. No basta saber que un pensamiento es bueno, es importante saber si es bueno para-mí, para-mi-vida.

Si un pensamiento me sigue orientando el sentimiento hacía el amor, el bien, la verdad y me ayuda a vencer las resistencias del pecado es algo que me viene del espíritu de Dios. Por lo tanto la relación entre pensamiento y sentimiento es importante porque me ayudan a saber cómo es mi adhesión personal a Dios.

El sentimiento nos puede engañar pero siempre nos mantiene unido a la realidad concreta, a la vida concreta, no así las ideas que nos  pueden hacer vivir en un mundo que no existe y por lo tanto separado de la salvación de Dios en Cristo.

Por lo tanto la relación entre sentimiento y pensamiento me da el test de nuestra adhesión a Dios.

El discernimiento por lo tanto está en la frontera entre el mundo psicológico (pensamientos y sentimientos) y espiritual (la acción de Espíritu Santo). Se trata de captar en el interior del hombre lo que es de Dios, lo que Él nos comunica.

LA REGLA FUNDMENTAL DEL DISCERNIMIENTO EN EL SEGUIMIENTO DE CRISTO

Al preguntarnos cómo es mi adhesión a Dios desde el discernimiento de mis pensamientos y sentimientos, lo importante no es tanto fijarse en lo que se siente, si hay  paz, donde la paz psicológica viene cuando los pensamientos y sentimientos van en la misma dirección) o turbación (cuando los pensamiento y sentimientos van en dirección opuesta), sino más bien ver de dónde vienen, a dónde me llevan, qué pensamientos me deriva estos sentimientos y a dónde me empujan.

-¿Cómo actúa el espíritu del mal en la persona que está vuelta hacia sí mismo?

Buscará mantener unificados raciocinio y sentimiento. Para que viva con una cierta paz y continúe por el camino que le separa de Dios. El espíritu del enemigo sobre todo actuará sobre el sentimiento, con consolaciones y placeres sensuales. Y en la razón buscará cualquier apoyo que le confirme en este camino, es la auto justificación con miles de razonamientos.

-¿Qué actúa el Espíritu Santo en la persona que está orientada a sí misma?

Buscará separar razón y sentimiento provocando inquietud y malestar con el fin que el sujeto se detenga y pueda reflexionar para reorientarse.  El Espíritu Santo actúa sobre el raciocinio para que la persona pueda detenerse y orientarse hacia Dios y esto provoca momentos de malestar. No actúa inicialmente sobre el sentimiento porque no le deja ninguna ranura abierta. Será después de un periodo de malestar que el sentimiento comience a orientarse hacia Dios y se tenga la experiencia de paz. Y entonces la persona comienza a percibir la diferencia entre estar complacido y estar verdaderamente feliz, entre estar excitado y estar alegre.

-¿Cómo actúa el Espíritu Santo a quién está radicalmente unido a Dios?

El Espíritu Santo ofrece consuelo e incide en la dimensión del sentir y del gustar; y en la inteligencia influye buscado pensamientos que den razón de esta adhesión a Cristo. Dios entra en nuestros pensamientos y sentimientos de modo suave sin ruptura, sin que percibamos que nos fuerza a alguna acción desde fuera extraña a nosotros que nos pueda turbar o inquietar. El Espíritu Santo se presenta al corazón humano como el dueño, entra en su casa, sin llamar.

-¿Cómo actúa el espíritu del mal en quién esta totalmente unido a Dios?

Intenta separar el raciocino del sentimiento de modo que se rompa el equilibrio de la persona. El enemigo actúa en el raciocinio suscitando falsos razonamientos, creando impedimentos, engrandando obstáculos. Se descubre un falso razonamiento porque siempre concluye en la preocupación de uno mismo, de cómo estaré. Una vez que surge el mal estar entonces filtra una consolación al sentimiento para que vaya en la misa dirección que el pensamiento, pero en la dirección opuesta a Dios.  De este modo el sujeto deseo de la paz que tenía antes lo hace propio y así el espíritu del mal va ganando la batalla. Y así la persona recupera falsamente la paz, el consuelo que desea tanto.

Por el Reino de Cristo a la gloria de Dios

Autor: Veronica Fierros

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